Now Playing Tracks

I was so done with love. I mean, how many hits can you bear? How many tears can you cry?
I was so done with love. It was all fake hopes and sleepless nights and no happy endings. How many times do we have to try?

But then you came. Like a fucking fairytale. All smiles and nice words and manners. Everything I dreamed materialized in one amazing human being. And of course this is ridiculous because no one falls in love so fast and you can’t get to know someone through their eyes but I swear to God you made me feel. You simply made me feel. I don’t know what or why but I felt you and now I feel myself wanting you and I find myself trying to reach you and I feel so bad because nothing makes sense anymore.

I spent months learning to get rid of every single feeling I had for several people and I managed to do it because no one was worth it. No one really was, in any moment. Even those who I thought were the best I ever had. Now I know it.

And here I am.

Writing something for you knowing that you’ll never read it and being sure of one thing: every single person before you was not worth it.

And I do not know you, but I know what you are. You’re worth it.

And now I feel. I feel you.

And right now I can’t think of anything better than this feeling.

Corre.

Me gusta correr. Porque es tiempo para mí, para estar sola, para pensar, pensarte.
Y hoy mientras corría me di cuenta de muchas cosas…

1. No es tu culpa. Yo sé que no es tu culpa que me haya enamorado de ti y que haya forzado lo nuestro. Que me haya hecho falsas ilusiones y haya esperado tanto de ti.
Sin embargo no puedo evitar culparte por haberme dado señales mixtas, por decir sí y no, por no saber la diferencia entre una amiga y algo más y no saber que a las dos se les trata diferente. Fue tu culpa por haber sido tan bueno, por haberme llevado a las alitas, por haber cumplido mi capricho de la rosa en el bar, buscarme a diario, darme los buenos días y las buenas noches, por ayudarme a estudiar aunque estuviéramos en ciudades diferentes y que hayas sido tan buen tutor que gracias a ti pude pasar el examen más difícil de la historia, que hayas dicho NO al alcohol para poder usar tu coche y pasar por mí y preocuparte porque llegara sana y a tiempo a mi casa. Por decirme que me veo bonita con y sin maquillaje, por caminar de tu casa a mi escuela para saludarme aunque esté a sólo una cuadra, por querer pagarme los taxis (LOL) por enojarte cuando tomo y fumo o soportarme cuando ando de malacopa. Por pasarme las respuestas del jueguito de las luces y por jamás haberte enojado conmigo.
Es tu culpa por haberme enamorado con cada pequeño detalle de ti.
Es tu culpa pero no puedo culparte porque hacerlo sería renegar de lo que eres y sería una completa contradicción.

2. Me acostumbré a ti. Y lo peor de todo es que me acostumbré a extrañarte. A estar lejos de ti y anhelar el día que llegaras al pueblo porque aunque no te fuera a ver era bonito pensar que al menos estábamos más cerca. Eso me bastaba para dormir más feliz y tranquila.

3. Te extraño. Te extraño con locura y me estoy volviendo loca. Que me muero por hablarte y decirte que está bien, seamos amigos. Pero no está bien y no quiero que lo seamos. Y más que tristeza me da coraje, mucho coraje pensar en que se te hizo taan fácil decir “ok” y se te está haciendo taaan fácil alejarte de mí. Y cada vez que pienso en eso me dan unas ganas tremendas de dejar de pensar en ti.
Y lo hago.
Hasta que aparece algo que me recuerda a ti, y oootra vez.
Pero el hecho de que duela no significa que voy a ceder. No voy a retractarme y decir VUELVE porque no te quiero de regreso. Amigos tengo de a montones, y no quiero que seas uno más del montón.

Estás corriendo y yo lo entiendo, corriendo lejos de mí, tal vez porque yo te lo pedí o tal vez por decisión propia.

Estás corriendo y yo voy corriendo, la diferencia es que en estos momentos ya no corro tras de ti, sino en sentido opuesto. Huyendo de lo que quiero porque sé que no puedo tenerlo.

Corre, sigue corriendo.

Y yo voy a seguir haciéndolo porque cuando lo hago pienso en ti, y es lo mejor que sé hacer después de extrañarte.

Lo triste.

Lo triste de nosotros es que pudimos haber sido y no lo fuimos.
Porque más de una vez vi tus ojos iluminarse cuando encontraban a los míos, más de una vez me dijiste “te quiero”. Y más de una vez vi en tu mirada un “no te vayas todavía, quiero estar contigo”.
Lo triste es que planeamos mucho e hicimos poco.
Lo triste es que te dije mucho pero no demostré nada.
Incoherencias de mi parte, dudas de la tuya.
Y qué lastima, porque pudimos ser.
Alguna vez leí que hay amores tan perfectos que están destinados a jamás estar juntos. Trágico e injusto.
O tal vez tú simplemente no querías.
Y tal vez eso es lo que más me incomoda. El no saber si alguna vez realmente llegaste a imaginarme tuya o fue simple lástima y cobardía de no decirme que no.
Eso, tu forma tan cobarde de no decirme que no.
Y probablemente yo tampoco quería que lo hicieras, porque sabía que de cualquier forma yo no podría aceptarlo.
Lo triste es que 2 horas después de decirte “hasta aquí” ya estaba muriendo por hablarte. Y lo hacía.
Y era empezar otra vez: Hola, te quiero, ya no puedo, adiós.
Y siempre, siempre se llega a un punto en el que te preguntas el porqué, de todo, y te detienes a pensar, a pensar ya no sólo por esa persona sino por ti.
Lo triste es que yo sigo pensando sólo en ti.
Y no puedo hablarte.
Por eso hablo de ti, pero hacerlo es divagar y darle vueltas al asunto.
Pero es lo mejor que sé hacer.
Y si no me escribes, yo te voy a escribir, con la esperanza y el miedo de que algún día llegues a leerme.
Y te rías. Porque te ves hermoso haciéndolo. O te fastidies, que es lo más probable. O que me quieras, lo cual ya es mucho pedir.
Te escribo porque no hay manera más bonita de extrañarte.

Tuya♡

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